David Robertson. (AP)

TAMPA, Florida - El secreto peor guardado de cualquier campamento de Grandes Ligas finalmente se convirtió en una realidad para David Robertson este mes, cuando un miembro del cuerpo de instructores de los Yankees oficialmente se refirió a él por primera vez como el sucesor del panameño Mariano Rivera como cerrador del equipo.

El comentario salió del coach de pitcheo Larry Rothschild durante una charla informal, confirmando lo que se había presumido ampliamente durante toda la primavera.

"Larry me lo dijo en el bullpen hace como dos semanas: 'Eres tú este año'", relató Robertson. "Me agradó escucharlo, pero cuando comencemos el Día Inaugural, entonces sabré con certeza. Creo que ellos saben que yo sé. Todos sabemos. No es necesario hablar de ello. No hay necesidad de agregar presión, sino simplemente hacer bien el trabajo".

Es la oportunidad que Robertson ha estado esperando desde que empacó sus pertenencias tras el juego No. 162 de la temporada pasada en Houston. El derecho dijo que evitó leer los rumores durante el invierno acerca del rol de taponero, con la intención de no ver afectada su preparación para la venidera campaña.

El propietario del club, Hal Steinbrenner, se refirió a Robertson como el nuevo taponero en enero, una declaración que - al menos para Robertson - cayó bajo la categoría de "esperar y ver". Los Yankees no se interesaron por ninguna de las opciones que estaban disponibles en la agencia libre, y el manager Joe Girardi dice ahora que se siente "bien cómodo" con la decisión de otorgarle el puesto a Robertson.

"Lo dijimos todo el tiempo, con la gente que teníamos, básicamente era su trabajo", manifestó Girardi. "Pero algunas veces los jugadores llegan a través de la agencia libre y entonces la dinámica cambia. No te comprometes con alguien de lleno hasta que el receso de temporada haya terminado, pero él es nuestro cerrador".

Así lo ve Robertson: "Cuando llegué aquí y no había nadie más, pensé, 'creo que ahora es mi turno'".

Después de un calendario de 162 juegos que se convirtió en un viaje de despedida para Rivera, la cereza en el pastel llegó durante la reciente visita de los Yankees a Panamá. Antes del primer juego de la serie en contra de los Marlins, Robertson le atrapó la primera bola ceremonial a Rivera, ritual que el panameño llamó "el pasar de la antorcha".

"Mi deseo y mis oraciones están con la idea de que Robertson pueda hacer el trabajo", externó Rivera. "Esperemos que tenga ayuda en el bullpen y pueda lograrlo".

Robertson, quien hizo su debut en Grandes Ligas con los Yankees en el 2008, ha tenido tiempo para prepararse. El derecho dijo que todas esas noches que compartió junto a Rivera en el bullpen, siempre trató de enfocarse en observar cómo el panameño se preparaba para el noveno inning.

"Siento que siempre me dijo, 'Trata de ser tú sobre la loma'", expresó Robertson. "Sólo observé cómo lo hacía, por qué era tan consistente y nunca dejaba que lo que pasaba en el juego le afectara. "Simplemente era el Sr. Consistente. Creo que hubo un período el año pasado en el que desperdició cuatro oportunidades de salvamento de manera consecutiva, y no podías ver la diferencia cuando entraba al juego. Era exactamente el mismo tipo".

Robertson ha tenido momentos difíciles a lo largo de su carrera, incluyendo una oportunidad de salvamento desperdiciada en mayo del 2012 - poco después de que Rivera se perdiera el resto de la temporada por lesión- que en ese entonces pareció un golpe devastador.

Esa noche, cuando Robertson heredó una ventaja de una carrera y cedió cuatro anotaciones ante los Rays, no pudo resistir ingresar a su cuenta de Twitter (@drob30). Sorprendido por la falta de críticas, el joven lanzador le envió un mensaje de agradecimiento a sus fans por el apoyo que le brindaron.

"Esa es la parte más difícil. Llega con el tiempo", reconoció Robertson. "Eso sucedió hace ya dos años. Ahora, puedo irme a casa, puedo descansar, ver a mi familia, regresar al día siguiente y estar listo para lo que venga. Quizás me hiciste ver mal ayer, pero hoy yo te haré ver mal".

Robertson fue cerrador de la Universidad de Alabama y obtuvo un poco de experiencia en ese papel durante su paso por los niveles de ligas menores de los Yankees, pero ésta será su primera oportunidad extendida en Grandes Ligas.

El diestro tuvo foja de 5-1 con efectividad de 2.04 y tres salvamentos en 70 presentaciones el año pasado por los Yankees y, mientras su marca de por vida de 18-8 en oportunidades de salvamento no es precisamente la mejor carta de presentación, el derecho explica esos números como una pequeña y engañosa muestra.

"Pierdes un partido o pierdes la ventaja, cualquier juego con la ventaja perdida es una oportunidad de salvamento malograda", indicó Robertson. "En las oportunidades de salvamento que me han tocado en la novena entrada, he tenido tres o cuatro consecutivos. No hay muchos partidos en los que se pueda trabajar. Es lo mismo. Tienes que sacar outs; tienes que hacer tus pitcheos. Sigue siendo el mismo juego, simplemente es un inning diferente".