Aramis Ramírez. (Rick Scuteri/AP)

PHOENIX, Arizona-- Aramis Ramírez corrió muy lentamente hacia la tercera base luego que un compañero conectó un batazo. De inmediato, el entrenador de los Cerveceros de Milwaukee Ed Sedar quiso saber el estado del veterano pelotero.

"¿Cómo te sientes, Rammy, bien?", preguntó.

Tras los lentes oscuros en una tarde soleada, Ramírez sonrió.

El dominicano ha tomado las cosas con calma en el entrenamiento de primavera, pero eso es algo que preocupa relativamente poco respecto del antesalista de 35 años, ya que apenas a principios de enero le fue extirpado un pólipo no canceroso del colon. Los médicos le dijeron a Ramírez que una plena recuperación tomaría cerca de ocho semanas, y ese periodo está cerca de llegar a su fin.

Si bien Ramírez fue notificado de inmediato acerca de que el tumor era benigno, el simple hecho de que le fuera encontrado un pólipo resultó una experiencia aterradora.

"Se debió a que nunca antes me había sometido a una cirugía. Esa fue mi primera y con suerte mi última", dijo el dominicano.

Sin embargo, esta no será su última revisión médica. El padre de Ramírez falleció de cáncer de colon.

"Quería someterme a una revisión porque se trata de una cuestión familiar", dijo Ramírez el sábado, el primer día de los entrenamientos de pretemporada de los Cerveceros con equipo completo. "Como era de esperarse, no tenía cáncer, pero tenía un pólipo".

"Tengo que acudir a una revisión médica cada año, y partiremos de eso", agregó.

Ramírez trabajó un poco en su ofensiva y atrapó algunas roletas el sábado. Probablemente habría hecho casi todo lo que cualquier otro jugador realiza en este punto de las sesiones de entrenamiento, sólo que el manager Ron Roenicke aconsejó a uno de sus más veteranos jugadores de posición que lo tomara con calma durante el primer día.

Es probable que Ramírez se pierda los primeros juegos de pretemporada, que inician el jueves. Dependerá de los médicos y de Ramírez determinar cuándo estará listo para dar el siguiente paso.

"Está de buen humor. No se ha limitado realmente en lo que puede hacer", aseguró Roenicke.

Hasta el momento de la cirugía, Ramírez se enfocaba en fortalecer la parte inferior de su cuerpo después de que durante toda la temporada pasada tuvo que lidiar con una torcedura de rodilla izquierda. El dominicano sólo pudo jugar 92 partidos, pero aun así registró cifras que le permitieron tener un año decente, pese a la irritante lesión, con 12 cuadrangulares, 49 carreras remolcadas y un promedio de .283 al bate.