Clayton Kershaw.

Cada cierto tiempo aparece un pelotero que parece demasiado bueno para ser de verdad. Así es Clayton Kershaw. Es el mejor lanzador del béisbol. Vamos a partir en eso. Hay mucho más, pero ahí comienza todo.

Kershaw ha encabezado las Grandes Ligas en efectividad en cada una de las últimas tres temporadas. Ha promediado 225 innings y 230 ponches por campaña desde el 2010. Tiene tan sólo 25 años y, si bien es cierto que ha disminuido un poco su velocidad, también es verdad que su curva ha mejorado. Su slider y su cambio de velocidad son pitcheos por encima del promedio.

No hay garantías de nada, pero la mecánica y la facilidad con la que suelta la bola sugieren que tiene todo a su favor para lanzar a un alto nivel durante mucho tiempo.

Algunas personas dirán que es una locura darle a un pitcher US$30 millones por año cuando sólo impacta el juego cada cinco días. Pero así no son las cosas. Kershaw encabeza la Liga Nacional en entradas (697), aperturas de calidad (77) y juegos completos (10) para las últimas tres temporadas.

Esos números te dicen que el manager de los Dodgers, Don Mattingly, puede recurrir más a su bullpen el día antes de una apertura programada de Kershaw. Además, lo más probable es que el relevo esté más descansado el día después de su salida.

Los otros abridores se nutren de la energía del as. También quieren competir con él y aprender de él, imitar su aplomo, su mentalidad y su preparación. Cada uno de esos detalles es importante.

Entonces, está todo eso.

Kershaw también se encuentra entre los primeros en llegar al estadio todos los días. Se motiva para ser el mejor posible, sea corriendo, levantando pesas o estudiando video.

Tiene la clase de personalidad que cae bien a lo largo de una temporada maratónica. Su confianza es una confianza callada. Su humildad luce genuina.

El zurdo se involucra en obras caritativas. Parece entender que ha sido bendecido y que su responsabilidad es devolverle a la comunidad.

Cuando los equipos le dan mucho dinero a los agentes libres, hay elementos desconocidos. Como dijo una vez Branch Rickey, no puedes conocer de verdad a un pelotero hasta que lo tienes en tu clubhouse.

Ese es el mayor elogio a Kershaw. Los Dodgers lo conocen más que cualquier otro equipo y lo acaban de convertir en el lanzador mejor pagado en la historia de Grandes Ligas con un pacto de siete años y US$215 millones.

Cuando empezó a correr la noticia del nuevo acuerdo, los compañeros de Kershaw en los Dodgers empezaron a celebrar vía los medios sociales. Dijo por Twitter el receotor A.J. Ellis: "Gran ganador hoy…yo. Estoy bendecido al recibir al mejor pitcher del juego para el futuro, Dios mediante. ¡Felicidades Kersh!"

Para los Dodgers, no fue muy complicado este negocio. Los buenos equipos identifican a sus jugadores clave y los "amarran" lo más rápido posible. Al hacerlo, Los Angeles envía el mensaje a sus jugadores y a sus fanáticos que la franquicia cuida y premia a los suyos.

Además, que este pacto se haya realizado es otro recordatorio de que hay una nueva era en Los Angeles. Desde que Mark Walter, Magic Johnson y Stan Kasten se apoderaron de la franquicia, han tenido una meta básica.

Querían que los Dodgers fueran una organización modelo. Querían ganar en el terreno y hacerlo con jugadores relevantes, sobre todo peloteros desarrollados en su propio sistema que los fanáticos pudieran ver como de ellos.

Gastaron mucho dinero al principio de su mandato por dos motivos. Uno fue ganar inmediatamente. El otro fue hacerle saber a la fanaticada que los Dodgers tenían nuevos jefes y que estaban comprometidos con el éxito.

Con un equipo competitivo y mejorías para uno de los estadios más bonitos de Grandes Ligas, el Dodger Stadium, los nuevos propietarios creen que van camino a restaurar el brillo a una de las franquicias más importantes del béisbol.

Kasten te dirá que estos últimos 18 meses han sido los más divertidos que ha vivido en el deporte profesional. Esencialmente, Walter le dio carta blanca y le pidió que hiciera las cosas de la manera correcta.

Los Dodgers han tenido un invierno relativamente discreto, con el mayor énfasis en el nuevo contrato de Mattingly y este nuevo pacto de Kershaw.

Los Angeles aún podría hacerse sentir si firma al japonés Masahiro Tanaka, el mejor pitcher que queda en el mercado. Pero antes de ir tras ese derecho de 25 años, los Dodgers tenían que firmar a su propio estelar de 25 años, el zurdo Kershaw.

Lo de Tanaka será para otro día. Ahora hay que hablar de Clayton Kershaw y cómo los Dodgers aseguraron un pilar de su equipo.