Yasiel Puig. (Alex Gallardo/AP)

A veces, un jugador es capaz, por cuenta propia, de inyectarle energía a un equipo y quizás hasta transformarlo. ¿Por qué no? ¿Acaso Mike Trout no revitalizó a los Angelinos hace un año? Por si no lo sabían, el equipo de Anaheim tuvo foja de 6-14 antes de la llegada de Trout y 83-59 después.

Durante esos últimos 142 partidos, Trout fue el mejor jugador del béisbol y su alegría y entusiasmo fueron contagiosos. Para aquellas personas que han seguido a los Dodgers durante los últimos días, parece ser posible que suceda algo similar en los azules.

Quizás los Dodgers se nutran del ánimo y de la producción de Yasiel Puig. ¿Han visto cómo el cubano se la pasa sonriendo y diviertíendose en el terreno? ¿Cómo no emocionarse? Si te interesan los Dodgers, tienes que estarte preguntando qué más se puede esperar de este muchacho de 22 años de edad, quien sonó un grand slam el jueves en el triunfo de Los Angeles por 5-0 sobre los Bravos. ¿Otro jonrón? ¿Por qué no? ¿Un tiro preciso desde los jardines? Cuenten con ello.

Lo mejor del caso es que los nuevos compañeros de equipo de Puig están igual de entusiasmados que los fanáticos por verlo jugar. Hoy por hoy, todo el mundo en el Dodger Stadium - cada coach y cada empleado - está de mejor ánimo tras ver jugar a este muchacho.

Los Dodgers no han brillado mucho que digamos en lo que va de la temporada, en parte por los desempeños decepcionantes de jugadores de quienes se esperaba mucho más. Las lesiones también han sido un factor. Y quizás se trate también de los problemas que surgen cuando un grupo de veteranos se junta en el mismo camerino por primera vez.

Los Dodgers están conscientes de que la química quizás sea un impedimento, pero esperaban arrancar fuertes y convertirse en un verdadero equipo. Desafortunadamente, eso no sucedió y ahora, con ocho jugadores en la lista de lesionados--entre ellos Matt Kemp, Carl Crawford y A.J. Ellis--los Dodgers simplemente no son el equipo que estaban supuestos a ser.

Las altas expectativas le pueden robar la alegría a un club. Los Rojos lo sintieron en cada paso que dieron el año pasado. Ganar generaba una sensación de alivio en lugar de felicidad. Los Nacionales están viviendo una experiencia parecida esta temporada.

Cuando equipos en dichas situaciones van en declive, los jugadores empiezan a tratar de sonar jonrones de ocho carreras. En lugar de cumplir con su cargo y confiar en sus compañeros, sienten que tienen que echarse al equipo al hombro.

Los Dodgers se encuentran en el sótano del Oeste de la Liga Nacional, pero con Clayton Kershaw y Zack Greinke al frente de la rotación, el mexicano Adrián González y el dominicano Hanley Ramírez en la parte gruesa del lineup y Puig como primer bate, quizás tengan el talento suficiente para ganar.

Kemp regresará en algún momento y Crawford también. Es posible que Josh Beckett vuelva a estar en salud este año. Quizás los Dodgers tengan suficiente profundidad en su sistema de liga menor como para agregar a un veterano y la directiva ha demostrado que está dispuesta a invertir.

Pero también es posible que lo que más necesiten los azules sea recordar que el juego no tiene que ser una carga. Para que eso suceda, deben ganar algunos juegos y recuperar la confianza. Y necesitan a un muchacho como Puig que llegue, mande lejos la bola, corra duro y sonría a cada paso.