Ramón Hernández, Wilín Rosario y Yorvit Torrealba.

SCOTTSDALE, Arizona - En el vestidor del campamento primaveral de los Rockies de Colorado, el rincón de los receptores siempre está lleno de camaradería. Entre bromas y una amena conversación, el tiempo pasa y los distintos jugadores de esta posición se conectan aún más.

Tienen distintas edades y experiencias, pero tienen en común la cultura y el idioma. Desde el joven venezolano José González, pasando por el dominicano Wilín Rosario, quien ya cuenta con cierto tiempo de servicio en su haber en las Mayores; el venezolano Gustavo Molina, quien quiere establecerse definitivamente en luego de experiencias breves con los Yankees de Nueva York; y los veteranos Yorvit Torrealba y Ramón Hernández, ambos venezolanos.

"Estoy contento de encontarme de nuevo con el equipo con el cual he tenido los mejores años de mi carrera en Grandes Ligas", dijo Torrealba, de grata recordación en Denver. "Todos los receptores son latinos. Cuatro venezolanos: Ramón, Molina, González, mi persona; Wilin, que es dominicano pero que ya prácticamente lo adoptamos como venezolano también. Hay muy buena comunicación, el idioma y nuestra forma de ser nos ayuda a entendernos mejor".

Eso ha ayudado a que las historias de estos receptores se interconecten de una forma beneficiosa tanto para ellos como para la organizacion para la cual prestan sus servicios.

Se sabe que Hernández fue adquirido durante la temporada pasada para servir de mentor a Rosario, quien con 23 años de edad tiene aún experiencia por ganar. El dominicano tiene grandes habilidades con el madero, pero aún tiene la asignatura pendiente de mejorar detrás del plato. Ahora cuenta también con la experiencia de Torrealba, el catcher con el cual los Rockies fueron a su hasta ahora única Serie Mundial, en 2007.

"He conversdo mucho con Wilin, he tratado de ayudarlo con la defensiva, yo creo que ofensivamente hablando está bien, tuvo en 2012 una muy buena campaña con el madero", dijo Torrealba. "Con la defensa, le falta aún esa misma confianza. Él mismo lo reconoció, que se para y no importa quien lance él considera que puede dar un jonrón. Pero detrás del plato, a veces parece esquivo, se porta más como un arquero de fútbol que como un receptor de béisbol. El debe confiar más en su capacidad y que va a hacer el trabajo. Ya tenemos una semana trabajando juntos y ha mejorado un poco, sobre todo bloqueando los pitcheos".

El propio Rosario se ha mostrado en las primeras oportunidades durante este Spring Training con mejor presencia y manejo de los lanzamientos, algo que el quisqueyano atribuye a su labor en la temporada muerta y ahora con Torrealba y Hernández.

"Es cierto que esa era mi asignatura pendiente", admite el propio Rosario. "He trabajado mucho en la República Dominicana con (el ex catcher grandeliga) Alberto Castillo, quien me ha dado muchos consejos y que me ha servido de mucho apoyo. Ahora con los Rockies, quienes mejores que Ramón y Yorvit para seguir aprendiendo de ellos. Eso es lo que me toca y estoy contento de contar con ambos".

Molina, quien viene de haber militado con los Medias Blancas de Chicago en 2007, y con los Medias Rojas (2010) y Yanquis en dos oportunidades distintas (2008 y 2011), firmó un contrato de ligas menores con invitación a spring training con los Rockies, mientras en Venezuela fue el lider en cuadrangulares de su equipo, Caribes de Anzoátegui, con siete.

El oriundo de la población venezolana de La Guaira aspira un chance con el equipo grande, algo que a pesar de la concentración de talentos en la receptoría, no es descartable.

"Todos los Spring Training te encontrarás equipos con mayor profundidad que otros. En el caso de Colorado, ves que hay muchas piezas en la posición de receptor. Esto no es nuevo para mi. Cuando participé en el campo de los Yanquis, también habían receptores de primera línea, y eso no me eximió de tener una oportunidad. Aquí estamos todos haciendo nuestro mejor esfuerzo y dentro de una competencia muy sana", dijo Molina.