CINCINNATI - La vida pública de Ken Griffey Jr. es un conflicto interesante.

Griffey odia hablar de él con los medios. El jardinero derecho de los Rojos prefiere esfumarse antes de ser perseguido por reporteros que lo atiborran con preguntas acerca de su vida o su desempeño en el campo de juego.

Más allá de su controversial carrera de 19 años, Griffey ha logrado hazañas y ha amasado estadísticas que indudablemente llevan a generar preguntas que le piden hablar de su vida personal.

Y mientras el 13 veces integrante del Juego de Estrellas se acerca a una hazaña significante esta temporada -600 cuadrangulares- el veterano de 38 años preferiría desviar la atención hacia otra parte.

"Significa algo", declaró Griffey la temporada pasada. "Pero aun me tengo que concentrar en el juego de hoy. No puedo concentrarme en los 600 (HR's). Ustedes los medios están más interesados por eso que yo. Siempre están prediciendo cosas y lanzando números al aire para hacer que la gente se interese.

"Tengo que preocuparme por el hombre que tengo a 60 pies de mí, de eso es de lo que tengo que preocuparme. Si me voy para la calle, me voy para la calle, si no, no me voy y listo. Cuando ese día llegue, bueno estaré feliz. Pero por ahora mi principal preocupación es ganar y hacer las cosas bien con mi equipo".

Un jugador que creció en los vestidores de Grandes Ligas mientras su padre Ken Griffey Sr. jugaba en los 70's y 80's, Junior raramente escuchó a su padre hablar de sus propios números y logros personales.

"Nunca pensé estar en esta situación. Mi padre nunca lo estuvo", comentó Griffey. "Él hizo todas esas pequeñas cosas y así es con lo que yo crecí", manifestó Junior.

Aún así, Griffey padre nunca tuvo los reflectores brillando frente a él tan seguido como su hijo. Fue un integrante de aquella Gran Máquina Roja que tenía en sus filas a superestrellas de la talla de Johnny Bench, Pete Rose, George Foster y Tony Pérez. Y cuando su hijo estaba jugando en ligas juveniles, Senior pocas veces le preguntaba a Junior acerca de sus números personales en cada partido. En cambio, estaba más interesado en su equipo.

"En mi mente siempre estaba ayudar al equipo", admitió Griffey Sr. "Esa es la forma en que me gustaba jugar. Si podía ayudar al equipo de alguna manera, eso era más importante que nada. Si das tu esfuerzo por el equipo y ganas, es más gratificante para ti. Siempre ha sido de esa manera. [Junior] quiere ser recordado más como un jugador de equipo".

Un campeonato de Serie Mundial también sería magnífico -su padre tiene dos anillos con los Rojos de Cincinnati. Es el artículo más significativo que aún hace falta en el historial de Griffey Jr., pero el deseo de obtener un título aún prevalece.

"Esa situación nunca cambia", expresó Griffey. "Todavía tengo el mismo deseo que cuando tenía 19 años, ganar una Serie Mundial".